Mal de altura

El llamado hoy "turismo de moñtaña" exige unas mínimas condiciones físicas para enfrentarse
a todas las vicisitudes y sorpresas que nos puede deparar el intentar una ascensión sin las
precauciones debidas, siendo obligado por parte del viajero una preparación física previa básica,
un material adecuado, el diseño de un ruta accesible y el conociemiento de los peligros que
entrañan para nuestra salud la ascensión a un pico montañoso sin las debidas precausiones.

De los problemas médicos en cota alta el más conocido por su frecuencia de aparición es el
llamado "mal de altura" o "mal de montaña", que refleja la mala adaptación de nuestro
organismo a la altitud más allá de determinados límites y que afecta sobre todo al turista
medio que debe afrontar este síndrome salvando situacines para las que habitualmente no
está preparado: disminución de oxígeno, disminución de la temperatura y deshidratación.

Los síntomas típicos del "mal de altura" se presentan en forma de náuseas, somnolencia,
palidez de piel con sudor frío, taquicardia y fatiga respiratoria. En cualquier caso y para
evitar la fisiopatología del "mal de altura" y sus desescadenantes, es fundamental un
buen plan de viaje, además de una mínima preparación física y consejo médico antes
de la partida a estos apasionantes viajes.

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